La atención de su hijo con un menisco discoide
(Caring for Your Child With a Discoid Meniscus)

Si el menisco discoide le provoca dolor o molestias a su hijo, existen tratamientos que pueden ayudarlo.


Los meniscos son una estructura acolchada dentro de la rodilla. Cada rodilla tiene dos de estas estructuras acolchadas: un menisco interno y un menisco externo. Los meniscos evitan que el fémur roce contra la tibia. También disminuyen la presión en los huesos cuando alguien corre o salta.
Además, los meniscos también ayudan a las rodillas a mantenerse estables.
Un menisco discoide es un menisco más grueso de lo normal. Algunos niños nacen con un menisco discoide. En algunos casos, estos niños sienten dolor en la rodilla. O es posible que escuchen un sonido de roce o chasquido al mover la rodilla. Pueden tener dificultades para estirar completamente la pierna, o es posible que la rodilla se debilite, tambalee o se quede trabada. A algunos niños, se les inflaman las rodillas. Pero muchos niños con meniscos discoides no presentan ningún síntoma.
El profesional del cuidado de la salud habló con usted y con su hijo, y lo examinó. Es posible que a su hijo se le haya hecho una radiografía o una resonancia magnética para ver el interior de la rodilla.
Si su hijo no tiene dolor ni molestias en la rodilla, no es necesario hacer un tratamiento. De necesitar un tratamiento, el profesional del cuidado de la salud podría recomendarle ejercicios y medicamentos para el dolor y la inflamación. A veces, se necesita hacer una operación.

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Su hijo debería mantenerse alejado de las actividades que puedan causarle dolor de rodillas. No debería correr, saltar o hacer ciertos deportes. Por lo general, no hay problema de que su hijo camine.
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Para el dolor y la inflamación, es posible que el profesional del cuidado de la salud le recomiende lo siguiente:
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Tomar ibuprofen (marcas comerciales como Advil®, Motrin® y Q-Profen®) o Naproxen (marcas comerciales como Aleve®, Anaprox® y Naprosyn®).
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Colocar hielo o una compresa fría sobre la rodilla durante 10-20 minutos cada unas pocas horas. Coloque una toalla entre el hielo y la piel.
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Si el profesional del cuidado de la salud le da a su hijo un aparato ortopédico, asegúrese de que lo use de la manera indicada.

El profesional del cuidado de la salud podría recomendarle consultar con un terapeuta físico o un cirujano. Realice las consultas según se le indique.

Su hijo:
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Tiene dolor o inflamación de la rodilla que no desaparece después de seguir las instrucciones del profesional del cuidado de la salud.
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Tiene más dolor en la rodilla o un dolor nuevo.
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Tiene problemas para mover la rodilla.
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No puede flexionar ni estirar la rodilla de la manera que lo hace usualmente.
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Siente, con frecuencia, que la rodilla se le va a aflojar o torcer.