Pesadillas: Cómo cuidar a su hijo
(Nightmares: How to Care for Your Child)
No puede evitar por completo que su hijo tenga pesadillas. Pero puede ayudar a su hijo a prepararse para una noche de descanso reparador mediante una rutina relajante antes de acostarse.


Una pesadilla es un sueño muy desagradable o atemorizante que suele despertar a una persona. Como la mayoría de los sueños, las pesadillas ocurren durante una etapa de sueño liviano, cuando el cerebro está muy activo. Los profesionales del cuidado de la salud la llaman la etapa del sueño REM (de movimientos oculares rápidos) porque los ojos se mueven rápidamente por debajo de los párpados cerrados de la persona. La mayoría de las personas pasan por varias etapas de sueño REM por noche. Por lo común, las pesadillas tienen lugar en la última parte del sueño de la noche, cuando las etapas de sueño REM son más largas.
Las pesadillas suelen suceder en la primera infancia, antes de comenzar la escuela, pero pueden darse en personas de todas las edades. Cuando la persona se despierta, las fuertes emociones que provocó la pesadilla pueden hacer que sea difícil volver a conciliar el sueño. Incluso los niños más grandes que saben que no son reales pueden alterarse mucho con una pesadilla. Generalmente los niños tienen menos pesadillas cuando alcanzan la adolescencia.
Como todos los sueños, las pesadillas pueden ser una manera de que el cerebro elabore los pensamientos y sentimientos que enfrenta una persona. No siempre es evidente qué lleva a una pesadilla. Pero los niños tienen más posibilidades de tener pesadillas cuando están bajo estrés, no duermen lo suficiente, toman determinados medicamentos o fármacos, o beben alcohol.

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Ayudar a su hijo a dormir bien puede evitar las pesadillas. Asegúrese de que su hijo:
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Mantenga un horario para acostarse y levantarse.
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Duerma entre 10 y 13 horas por día (incluidas las siestas) si tiene menos de 6 años, y entre 9 y 12 horas por noche si es mayor.
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Siga una rutina relajante por las noches antes de acostarse y evite actividades que le den mucha energía justo antes de acostarse.
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No mire películas ni programas en la televisión que lo asusten, ni lea historias "de miedo" antes de dormir.
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No coloque un televisor en la habitación.
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No consuma cafeína (sustancia presente en el café, el té, el chocolate y las gaseosas), que puede alterar el sueño.
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Si su hijo está confundido sobre las pesadillas, explíquele que no son reales y que no pueden lastimar a nadie.
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Pregúntele si se siente estresado y busque la forma de ayudarlo.
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Si su hijo se despierta por una pesadilla y lo llama:
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Mantenga la calma.
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Dígale al niño que la pesadilla ya pasó y que lo que ocurrió en ella no era real.
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No pase mucho tiempo hablando con su hijo acerca de los detalles de la pesadilla, puesto que esto puede aumentar el miedo. Dígale que pueden hablar más en la mañana si todavía lo desea.
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Ayude a su hijo a volver a dormirse. Según la edad del niño, puede ofrecerle su muñeco de peluche o manta preferidos, encender una luz tenue, poner algo de música suave o conversar sobre los dulces sueños que su hijo quisiera tener.

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Las pesadillas suelen impedir que su hijo duerma suficiente.
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Su hijo parece molesto, enojado o retraído con frecuencia.
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Su hijo tiene problemas de conducta en la casa, la escuela o con amigos.