Tomar la temperatura de su hijo puede ayudarlo a saber si tiene fiebre. A la mayoría de los niños de 4 años, o mayores, se les puede tomar la temperatura por vía oral (por la boca) con un termómetro digital.
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Limpie el termómetro antes de usarlo. Puede limpiarlo con alcohol isopropílico en un algodón o lavarlo con agua y jabón y luego enjuagarlo con agua fría.
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Encienda el termómetro.
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Colóquele la punta del termómetro debajo la lengua de su hijo y pida a su hijo que cierre los labios a su alrededor. Dígale que no muerda el termómetro ni hable, y que respire con normalidad por la nariz.
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Espere hasta que el termómetro indique que ya se puede leer la temperatura.
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Extraiga el termómetro de la boca de su hijo y anote la temperatura que aparece en la pantalla, junto con la hora del día.
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Apague el termómetro.
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Limpie el termómetro con alcohol isopropílico o con agua y jabón.
En su lugar, tómele la temperatura rectal (en el ano), temporal (en la frente), timpánica (en el oído) o axilar (en la axila).